Costa Rica,  Vuelta al mundo

Costa Rica – Día 6

Tirolinas y puentes colgantes en Monteverde, reserva Bosque Nuboso Santa Elena y mirador en la cordillera de Tilarán

Tirolinas y puentes colgantes en Monteverde

Nos despertamos bajo la manta, la noche ha sido fría. Nuestra ducha está atascada y huele a cloaca, por lo que nos tenemos que duchar en el baño que hay junto a la recepción.

Desayunamos (fruta, café y tortitas) y esperamos a que venga a recogernos el transporte que nos lleva a un parque de tirolinas y puentes colgantes situado en el bosque nuboso.

Al llegar hacemos cola un buen rato para adquirir los tickets de canopy, puentes colgantes y jardín de colibríes. Dejamos las mochilas en una taquilla y recogemos el arnés, los guantes y el casco para la tirolina.

Recogemos el material para el canopy

Sobre las 9.30h iniciamos la actividad de canopy. En primer lugar un monitor explica al grupo las instrucciones para tirarse por la tirolina. Hay un total de trece cables que cuelgan a media altura o por encima de las copas de los árboles, las vistas son impresionantes. En ocasiones no podemos ver el final del cable ya que está inmerso en la bruma.

Los cables cuelgan a media altura o por encima de las copas de los árboles

Las dos tirolinas más largas, de 850 y 1000 metros, se recorren en pareja, Raúl con las piernas alrededor de María cual koala.

También nos atrevemos con el Tarzán swing, lanzándonos al vacío desde varios metros de altura atados a una cuerda que hace de liana.

Tarzán swing

Una vez finalizado el recorrido vamos al jardín de colibríes. Ponemos el dedo índice extendido junto a los comederos y los simpáticos pajaritos se posan en él con confianza para comer. Son ligeros y preciosos.

Un colibrí se posa en el dedo de Raúl para comer

A continuación nos dirigimos a los puentes colgantes. Hay un total de ocho puentes unidos por senderos dentro del bosque, disfrutamos el paseo.

Finalizado el recorrido comemos unos hojaldres rellenos de pollo con tabasco y platanitos resguardados de la lluvia, que ha comenzado a empapar un bosque que ya estaba mojado. Nos ponemos los chubasqueros y nos dirigimos a la reserva Bosque Nuboso Santa Elena, queda a cinco minutos a pie.

Información práctica recogida a pie de parque:
  • Lleva chubasquero.
  • Por la mañana puede hacer algo de fresco, lleva algo de abrigo.
  • La entrada (canopy+puentes colgantes+jardín de colibrís) tiene un precio de 80 US$.

Reserva Bosque Nuboso Santa Elena

En la taquilla nos recomiendan el sendero Encantado, que cruza varios arroyos mientras sube y baja por la montaña.

La vegetación es densa y la niebla se encarga de rellenar los escasos vacíos.

La vegetación es densa
La niebla se encarga de rellenar los vacíos

Conseguimos ver algún pájaro y monos, pero hoy no es un buen día para observar animales ya que llueve la mayor parte del tiempo. También vemos orquídeas que crecen sobre las ramas de los árboles y otras flores que no sabemos identificar.

Volviendo hacia  la entrada continuamos por un sendero corto (llamado Mundo Joven) para alargar un poco el paseo antes de regresar.

Un minibús nos lleva nuevamente a nuestro alojamiento, recogemos las mochilas y ponemos rumbo a Quepos.

Información práctica recogida a pie de reserva:
  • Lleva chubasquero.
  • Lleva calzado cerrado.
  • La entrada tiene un precio de 16 US$.

Mirador en la cordillera de Tilarán

De camino a Quepos paramos en un mirador en la cordillera de Tilarán, desde donde podemos ver el Pacífico. Está justo al borde de la carretera, una breve parada merece la pena.

Cuando llegamos a Quepos ya ha anochecido. Aparcamos junto a la dirección en la que se supone que se encuentra nuestro alojamiento, pero no vemos ningún cartel, ni siquiera un timbre al que llamar. Damos una vuelta a la manzana y volvemos al mismo punto. Golpeamos la puerta pero no hay contestación. Mientras pensamos qué hacer, una mujer sale del edificio y nos indica que es ése el alojamiento.

Subimos a nuestra habitación, una ventana sin cortinas da a la zona común. Dejamos las mochilas y salimos a buscar algo para cenar; compramos pescado que cocinamos en el microondas de la zona común.

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