Comida en Puerto Ayora, estación científica Charles Darwin y Las Grietas
Comida en Puerto Ayora
El día comienza con un desayuno a base de revuelto, queso fresco, tostadas con mermelada de piña, zumo de papaya, té y café. Pasamos un rato en la habitación organizando nuestro próximo destino y después nos dirigimos a la agencia con la que tenemos contratada la excursión de mañana y realizamos el pago pendiente.
Son las 12:30, hora perfecta para comer. Elegimos un nuevo restaurante en la calle de los quioscos con menús a 5 US$. María pide sancocho (una sopa con pescado, marisco, plátano y cacahuete) y Raúl sopa de langosta, se ha abierto la temporada de este marisco hace un par de días. De segundo compartimos pescado a la plancha y camarón (langostinos rebozados).

Estación científica Charles Darwin
Con la tripa llena nos dirigimos al puerto, giramos a la izquierda y caminamos por la calle Charles Darwin hasta el punto de información para visitantes de la estación Científica Charles Darwin, un área dedicada a labores científicas y de divulgación de las islas Galápagos y las tortugas de las Galápagos.

Al poco de pasar el punto de información la ruta de la tortuga se separa a la izquierda y serpentea entre paneles informativos y criaderos de tortugas. Los paneles hablan sobre el origen de las Galápagos, las amenazas a las especies endémicas y la extinción de algunas de ellas. Ejemplos de las amenazas para las plantas de Galápagos son la escama blanca, a la que combaten con mariquitas australianas, la cabra, el caracol africano, la mora… También hay paneles dedicados a la clasificación de los pinzones que ayudó a Darwin en su teoría de la evolución de las especies.
Pasamos entre recintos con tortugas de las diferentes islas, en los que se lleva a cabo un programa iniciado hace cincuenta años con el que se ha logrado repoblar varias islas con tortugas aquí criadas.

Encontramos asimismo recintos con iguanas terrestres, también amenazadas por animales introducidos en su medio, como ratas y perros callejeros.
Las Grietas
Finalizada la visita, seguimos hasta el muelle principal de Puerto Áyora y cogemos un bote-taxi para cruzar el puerto hasta el embarcadero de acceso a la playa de los Alemanes y Las Grietas.
Caminamos por una pasarela entre salinas y lagunas de aguas salobres, donde podemos ver peces y garzas; hay muchas iguanas, pues es época de cría. También vemos una pequeña serpiente enredada en las tablas de la pasarela junto a la playa de los Alemanes, de arena blanca y aguas tranquilas gracias a una barrera de rocas.

Pasamos de largo la playa y llegamos finalmente a Las Grietas.
Las Grietas es una falla de varios kilómetros de longitud llena de agua que procede por una parte de la lluvia, desde la parte alta (en la superficie), y por otra parte del mar, filtrada a través de las rocas volcánicas (en el fondo), dando lugar a un agua salobre.

Es domingo, por lo que el sitio está abarrotado de locales y turistas, pero tenemos la suerte de disfrutar del baño en relativa soledad. El agua está fresquita, pero vamos bien preparados con nuestros neoprenos.

El snorkel bien merece la pena, bajo el agua Las Grietas están llenas de vida. Hay peces loro y sargento mayor, entre otros, así como morenas.

El agua es clara y tranquila, por lo que disfrutamos mucho.
Nos ponemos ropa seca y continuamos el camino que va por arriba paralelo a la grieta y acaba en un mirador que da al puerto y al mar abierto.


Volvemos por el mismo camino, la marea ha subido y apenas queda playa de los Alemanes. Cogemos el bote-taxi de regreso al puerto.
De vuelta en el hotel toca una ducha relajante y preparar la cena antes de seguir planeando nuestro próximo destino.
Información práctica recogida a pie de isla:
- El bote-taxi que lleva del muelle principal (embarcadero número 4) al embarcadero para acceder a Las Grietas cuesta 0,80 US$ por persona.
- El camino para llegar a Las Grietas está bien indicado con carteles.
- Antes de bajar a Las Grietas es necesario registrarse en la caseta del guardaparque.
- Lleva neopreno y equipo de snorkel.