Parque nacional Manuel Antonio y traslado a Drake
Parque nacional Manuel Antonio
Nos levantamos temprano y poco después de las 7.00h ya hemos dejado el coche en un parking y estamos comprando las entradas del parque nacional Manuel Antonio. A pesar de ser tan temprano ya hay mucha gente, probablemente la popularidad de este parque se debe a la gran cantidad de animales que se pueden encontrar en un espacio relativamente pequeño, combinado con sus playas.

Desde la entrada nos dirigimos al sendero Catarata Estacional. Antes del desvío ya vemos un venado, una serpiente y muchísimos cangrejos.


De camino a la cascada vamos sorteando a numerosos grupos de turistas. En el camino de ida y vuelta tenemos la oportunidad de ver, entre otros, un perezoso de dos dedos y una pareja de lechuzas.


De vuelta en el sendero principal nos dirigimos al mirador Puerto Escondido. Hacemos una parada en la playa Gemelas antes de alcanzar el mirador.

De vuelta nuevamente al sendero principal, encontramos monos y un agutí.
Continuamos por la playa Manuel Antonio, llena de bañistas y de astutos monos de cara blanca (o capuchinos) que aprovechan cualquier oportunidad para llevarse la comida de la mochila de algún despistado.

Seguimos caminando por el sendero circular Punta Catedral, con varios miradores. En los árboles, una familia de monos aulladores llama nuestra atención.
Finalmente, el sendero que recorre la playa Espadilla, también repleta de monos capuchinos, nos lleva a la entrada.
Regresamos al alojamiento para coger nuestras mochilas y continuamos rumbo al embarcadero de Sierpe.
Información práctica recogida a pie de parque:
- Abre de martes a domingo, de 7.00 a 16.00h.
- El precio de la entrada es de 16 US$ por persona.
- Hay varios parkings de camino con carteles del parque reclamando tu atención para que dejes ahí el coche, cuidado porque algunos quedan muy lejos. El más cercano está a tan sólo unos metros de la entrada y cuesta 3000 colones todo el día.
Traslado a Drake
La carretera es de las mejores por las que hemos conducido en Costa Rica, bien asfaltada y con largas rectas que proporcionan una buena visibilidad. Llegamos a Sierpe con tiempo de sobra, así que ponemos orden en las mochilas y nos tomamos unos zumos (guayaba y piña) mientras esperamos a que llegue el barco.
Cuando la embarcación llega al muelle, los pasajeros nos acercamos y van cargando nuestro equipaje, después subimos. No queda ninguna plaza libre, pero siguen llegando más y más pasajeros. Pensamos que traerán otro barco para los que no han podido subir, pero nos ordenan que descendamos, dejan el equipaje en el muelle y van buscar otro barco de mayor tamaño. Se repite la maniobra del equipaje y después subimos los pasajeros uno a uno, hasta que estamos todos a bordo. Hay gente sentada en todas las superficies del barco, vamos como sardinas en lata.

Raúl va sentado en popa, el último de una fila de pasajeros que con cada bote que da el barco se desplaza hacia detrás; esto se hace más intenso en la desembocadura del río en el mar, de manera que Raúl acaba suspendido en el aire y el capitán tiene que parar el barco para indicar que toda la fila se mueva hacia delante.
Llegamos a Drake calados. No hay muelle, por lo que el desembarque se hace en la playa, con los zapatos en la mano y los pantalones remangados a media pierna. En tierra nos espera nuestra anfitriona, que nos lleva en taxi al alojamiento.
Tras descansar un rato en las hamacas, vamos al supermercado y compramos comida para estos días. Cenamos bocadillo de tomate y queso fresco con pan tostado en una sartén, muy rico. Nos duchamos y nos vamos a dormir, pues mañana tenemos que madrugar mucho para ir al parque nacional Corcovado.
Información práctica recogida a pie de embarcadero:
- Los barcos a Drake salen de Sierpe a las 11.30h (15 US$ por persona) y a las 15.30h (20 US$).
- En Sierpe se puede dejar el coche en un parking (6 US$ la noche).