México,  Vuelta al mundo

México – Día 12

Ría Lagartos y Holbox

Ría Lagartos

La reserva de la biosfera ría Lagartos es conocida por su población de flamencos. Manglares, aves, peces y cocodrilos de agua dulce y de agua salada, entre otros, se bañan en sus aguas salobres.

Hemos dormido poco y mal, gracias a la combinación de un compañero de habitación que no ha parado de roncar en toda la noche (cogimos dormitorio compartido) y un colchón con muelles salidos clavándose en la espalda.

Desayunamos tortilla con tostadas y café soluble (María se decanta por un té con limón) y a las 8.00h ya estamos montados en el coche y saliendo de Valladolid; sin embargo, al poco nos damos cuenta de que se nos ha olvidado la comida en el hostal y nos toca dar la vuelta.

Ya definitivamente ponemos rumbo a la Ría Lagartos.

Desde que entramos en el pueblo de Río Lagartos multitud de motos intentan detenernos para contratar sus servicios de guía. Conseguimos llegar a la zona de embarcaderos, donde preguntamos precios en distintos puestos: varían entre 800 y 1200 M$ por barca (aproximadamente 38 a 57€), por lo que esperamos a ver si aparecen más turistas para repartir el coste. En menos de cinco minutos se acerca un hombre del primer puesto a decirnos que hay otras tres turistas y que nos deja el precio de la excursión en 250 M$ por persona.

Nos subimos a la embarcación junto con tres mexicanas de tres generaciones distintas.

Nos subimos a la embarcación

Iniciamos el tour con el avistamiento de flamencos. La verdad que resulta algo decepcionante, pues nuestra perspectiva era ver grandes grupos de flamencos y aquí se cuentan con los dedos de una mano. El barquero-guía nos da explicaciones sobre el color, alimentación y hábitos de estas aves. Nos comenta que la mayoría se encuentra ahora en la zona de anidación, a la cual no se puede acceder.

Iniciamos el tour con el avistamiento de flamencos

Después vamos ascendiendo por la ría en dirección a las Coloradas. Por el camino vamos parando para observar aves, cocodrilos y vegetación característica.

Reunión de pelícanos y cormoranes
Cocodrilo de agua salada
Cocodrilo de agua dulce
Mangle blanco
Mangle rojo

Llegamos a las Coloradas, unas salinas rosadas. Esta coloración se debe a los carotenos de unos pequeños crustáceos que se encuentran en el agua y que también son los responsables del color de los flamencos, ya que los comen en abundancia.

Las Coloradas

En la siguiente parada bajamos en un muelle. Allí, el barquero-guía saca un cubo lleno de lodo de la ría para que nos demos el «baño maya». Nos dice que es rico en excremento de flamingo. Nos untamos como corresponde y proseguimos el tour hasta la última parada.

Nos damos un «baño maya»

En el camino el lodo se seca. Llegamos a una playa próxima a la salida al mar. Nos bañamos lo justo y necesario para quitarnos el lodo de encima; teniendo en cuenta los reptiles que hemos visto, el sitio no nos inspira para un baño relajante. Las mexicanas, sin embargo, disfrutan como delfines.

Regresamos al embarcadero y ponemos rumbo a Chiquilá.

Información práctica recogida a pie de ría:
  • Lleva gorra, bloqueador solar y agua.
  • Lleva bañador. En el muelle en el que embarcamos había un cambiador.
  • El precio de un tour por la ría, de unas dos horas y media de duración, es de unos 1200 M$ por embarcación, con una capacidad de hasta seis pasajeros.

Holbox

En el camino a Chiquilá nos para la policía en un control de carretera, nos dicen que están buscando drogas. Revisan el coche y parte del equipaje, preguntándonos por diversos objetos que llevamos (adaptador, cargadores…), después nos devuelven la documentación y proseguimos el camino. Hacemos una breve parada bajo la sombra de un árbol para comer: arroz con lentejas y sofrito de cebolla, zanahoria, pimientos dulces, jalapeños y lima, que cocinamos ayer en Valladolid. Qué rico.

En Chiquilá dejamos el coche en un parking vigilado y cogemos el ferry a la isla de Holbox.

Al desembarcar en Holbox obtenemos una estampa bastante diferente a lo que habíamos preconcebido. Está llena de vehículos tipo carritos de golf 4×4, también hay motos y hasta camiones. Las calles son polvorientas y debes andar con cuidado por el continuo paso de los vehículos.

En cuanto llegamos al hostal, que se encuentra a diez minutos a pie del muelle, nos metemos en la ducha. Después damos un paseo por la playa a la luz del atardecer. Con cada metro que avanzamos Holbox nos parece más horrorosamente turística.

Cenamos pizza de langosta en un restaurante que una local nos recomendó en el avión a Cancún. Acompañamos con guacamole y una jarra de tamarindo que no nos podemos terminar. Después volvemos al hostal. Necesitamos descansar, pues mañana nos espera el tiburón ballena.

Información práctica recogida a pie de embarcadero:
  • El aparcamiento en parking privado en Chiquilá tiene un coste de 50 M$ por 12 horas y 100 M$ por 24 horas. Recomendamos elegir uno en el que el coche esté a la sombra.
  • Los ferries de Chiquilá a Holbox salen cada media hora (hay dos compañías que se van intercalando). El precio del billete es de 150 M$.

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