Ría Lagartos y Holbox
Ría Lagartos
La reserva de la biosfera ría Lagartos es conocida por su población de flamencos. Manglares, aves, peces y cocodrilos de agua dulce y de agua salada, entre otros, se bañan en sus aguas salobres.

Hemos dormido poco y mal, gracias a la combinación de un compañero de habitación que no ha parado de roncar en toda la noche (cogimos dormitorio compartido) y un colchón con muelles salidos clavándose en la espalda.
Desayunamos tortilla con tostadas y café soluble (María se decanta por un té con limón) y a las 8.00h ya estamos montados en el coche y saliendo de Valladolid; sin embargo, al poco nos damos cuenta de que se nos ha olvidado la comida en el hostal y nos toca dar la vuelta.
Ya definitivamente ponemos rumbo a la Ría Lagartos.
Desde que entramos en el pueblo de Río Lagartos multitud de motos intentan detenernos para contratar sus servicios de guía. Conseguimos llegar a la zona de embarcaderos, donde preguntamos precios en distintos puestos: varían entre 800 y 1200 M$ por barca (aproximadamente 38 a 57€), por lo que esperamos a ver si aparecen más turistas para repartir el coste. En menos de cinco minutos se acerca un hombre del primer puesto a decirnos que hay otras tres turistas y que nos deja el precio de la excursión en 250 M$ por persona.
Nos subimos a la embarcación junto con tres mexicanas de tres generaciones distintas.

Iniciamos el tour con el avistamiento de flamencos. La verdad que resulta algo decepcionante, pues nuestra perspectiva era ver grandes grupos de flamencos y aquí se cuentan con los dedos de una mano. El barquero-guía nos da explicaciones sobre el color, alimentación y hábitos de estas aves. Nos comenta que la mayoría se encuentra ahora en la zona de anidación, a la cual no se puede acceder.

Después vamos ascendiendo por la ría en dirección a las Coloradas. Por el camino vamos parando para observar aves, cocodrilos y vegetación característica.





Llegamos a las Coloradas, unas salinas rosadas. Esta coloración se debe a los carotenos de unos pequeños crustáceos que se encuentran en el agua y que también son los responsables del color de los flamencos, ya que los comen en abundancia.

En la siguiente parada bajamos en un muelle. Allí, el barquero-guía saca un cubo lleno de lodo de la ría para que nos demos el «baño maya». Nos dice que es rico en excremento de flamingo. Nos untamos como corresponde y proseguimos el tour hasta la última parada.

En el camino el lodo se seca. Llegamos a una playa próxima a la salida al mar. Nos bañamos lo justo y necesario para quitarnos el lodo de encima; teniendo en cuenta los reptiles que hemos visto, el sitio no nos inspira para un baño relajante. Las mexicanas, sin embargo, disfrutan como delfines.
Regresamos al embarcadero y ponemos rumbo a Chiquilá.
Información práctica recogida a pie de ría:
- Lleva gorra, bloqueador solar y agua.
- Lleva bañador. En el muelle en el que embarcamos había un cambiador.
- El precio de un tour por la ría, de unas dos horas y media de duración, es de unos 1200 M$ por embarcación, con una capacidad de hasta seis pasajeros.
Holbox
En el camino a Chiquilá nos para la policía en un control de carretera, nos dicen que están buscando drogas. Revisan el coche y parte del equipaje, preguntándonos por diversos objetos que llevamos (adaptador, cargadores…), después nos devuelven la documentación y proseguimos el camino. Hacemos una breve parada bajo la sombra de un árbol para comer: arroz con lentejas y sofrito de cebolla, zanahoria, pimientos dulces, jalapeños y lima, que cocinamos ayer en Valladolid. Qué rico.
En Chiquilá dejamos el coche en un parking vigilado y cogemos el ferry a la isla de Holbox.
Al desembarcar en Holbox obtenemos una estampa bastante diferente a lo que habíamos preconcebido. Está llena de vehículos tipo carritos de golf 4×4, también hay motos y hasta camiones. Las calles son polvorientas y debes andar con cuidado por el continuo paso de los vehículos.
En cuanto llegamos al hostal, que se encuentra a diez minutos a pie del muelle, nos metemos en la ducha. Después damos un paseo por la playa a la luz del atardecer. Con cada metro que avanzamos Holbox nos parece más horrorosamente turística.


Cenamos pizza de langosta en un restaurante que una local nos recomendó en el avión a Cancún. Acompañamos con guacamole y una jarra de tamarindo que no nos podemos terminar. Después volvemos al hostal. Necesitamos descansar, pues mañana nos espera el tiburón ballena.
Información práctica recogida a pie de embarcadero:
- El aparcamiento en parking privado en Chiquilá tiene un coste de 50 M$ por 12 horas y 100 M$ por 24 horas. Recomendamos elegir uno en el que el coche esté a la sombra.
- Los ferries de Chiquilá a Holbox salen cada media hora (hay dos compañías que se van intercalando). El precio del billete es de 150 M$.


