Japón,  Vuelta al mundo

Japón – Día 6

Tokio: Asakusa, Ueno, Bunkyō, Yanaka y Harajuku

Despertamos a las 7.00h, más tarde que los últimos días. Preparamos el desayuno en nuestra habitación de hotel y lo tomamos tranquilamente. Revisamos horarios antes de salir.

Asakusa

Tokyo Skytree y Asahi Beer Hall

Caminamos en dirección al metro de Asakusa, deteniéndonos a observar en la distancia el Tokyo Skytree, un edificio que destaca tanto por su altura, de 634 metros, como por su arquitectura, triangular desde la base y circular en la parte superior.

Tokyo Skytree

También vemos desde el otro lado del río el Asahi Beer Hall, edificio perteneciente a una cervecera y que, dorado y con la zona superior plateada, evoca una gran jarra de cerveza. Al lado se encuentra el edificio con la estructura popularmente conocida como kin no unko («zurullo dorado»).

Pasamos por el centro de información turística que hay frente al metro de Asakusa.

Sensō-ji

Muy cerca encontramos Kaminarimon, la gran puerta roja flanqueada por estatuas que representan deidades que da acceso al recinto donde se encuentra Sensō-ji, el templo más visitado de Tokio.

Kaminarimon

De la puerta cuelga un gran farolillo en cuya base se puede ver, al pasar por debajo, un dragón esculpido.

Dragón en la base del farolillo de Kaminarimon

Para llegar al templo se debe recorrer Nakamise-dōri, una calle con hileras de pequeños comercios a los lados. Como era de esperar, la calle se encuentra completamente abarrotada.

Nakamise-dōri

Nos zambullimos entre el gentío, curioseando los numerosos puestos. Compramos unos dulces consistentes en una masa frita con relleno, uno con calabaza y otro con judía roja dulce, que están muy buenos.

Dulces de calabaza y de judía roja dulce

Al final de Nakamise-dōri, la puerta Hozomon señala la entrada al templo principal.

Hozomon

Sensō-ji está dedicado a la deidad de la misericordia. Frente al templo hay un gran caldero con incienso al que la gente se acerca para hacer un ritual de purificación, en busca de salud. A ambos lados hay unos casilleros de madera, nos acercamos a curiosear. Tras un donativo de 100¥, se pide un deseo o se reza mientras se agita un bote del que se saca un palillo de madera por un agujero. En el palillo hay inscrito un número, se abre el cajón correspondiente y se coge un papel denominado omikuji en el cual está escrita la buena o mala fortuna.

Cajones con los omikuji

Echamos una moneda y procedemos al ritual. Sacamos un palo, pero no entendemos el número, que está en japonés; aún así intentamos encontrar el cajón por comparación. Al final una señora nos señala el cajón que nos corresponde, lo abrimos y sacamos un papel. Nos toca buena suerte: «es buen momento para empezar un viaje y casarse»… ¡Guau! Las deidades están de nuestra parte.

Nos acercamos al templo, de color rojo brillante y con muchos elementos ornamentales dorados y un enorme farolillo. Hay muchísima gente, que de forma ordenada realiza el rito de purificación en una fuente con dragones y después hace un rezo y da un donativo antes de atravesar las puertas del templo. Además, una ceremonia con tambores llena el ambiente.

Sensō-ji

Cerca del templo se encuentran Nitenmon (una puerta lateral de entrada al complejo) y la pagoda de cinco pisos Goju no To, de 55 metros de altura.

Pagoda de cinco pisos Goju no To

Por último nos acercamos a Asakusa-jinja, un santuario sintoísta del que nos llama la atención las pinturas de animales fantásticos.

Asakusa-jinja

Ha quedado atrás el gentío, y una familia vestida con kimonos tradicionales se hace fotos tranquilamente frente al templo, en lo que parece la celebración del nacimiento de su segundo hijo.

Salimos del complejo y regresamos al centro de información turística para comprar un pase de metro de tres días antes de meternos en la estación de Asakusa.

Información práctica recogida a pie de ciudad:
  • Frente a la boca de metro de Asakusa hay un centro de información donde dan mapas y consejos. Aquí también compramos el pase de metro de tres días. Además, en días concretos, a las 10.00h, reparten entradas gratuitas para espectáculos de geishas.
  • El pase de metro de tres días nos costó 1500¥ por persona.

Ueno

Ueno-kōen

Bajamos en la parada de metro de Ueno y entramos en Ueno-kōen, un extenso parque famoso por sus cerezos (es especialmente visitado cuando están en flor), que además alberga un gran estanque, templos y numerosos museos, entre otros.

Cerca de la entrada encontramos Kiyōmizu Kannon-dō, un templo construido en 1631 y dedicado a la fertilidad.

Kiyōmizu Kannon-dō

Nos dirigimos al estanque Shinobazu-ike, que se puede recorrer de un lado a otro por medio de puentes. Hay zonas de abundante vegetación acuática, con preciosas flores de loto, un pequeño templo y, en la zona más despejada, patinetes de pedales con forma de cisne para dar paseos en el agua.

Estanque Shinobazu-ike en Ueno-kōen
Estanque Shinobazu-ike en Ueno-kōen

Continuamos paseando hasta Ueno Tōshō-gū, el templo principal del parque, de 1651, dedicado al guerrero que unificó Japón. El camino de entrada está flanqueado por enormes faroles de cobre.

Faroles de cobre en el acceso a Ueno Tōshō-gū

Llegamos hasta una verja desde la que atisbamos el templo, de fachada dorada. El muro que lo rodea dificulta su visión, pero es igualmente bonito, con un portón dorado que protagoniza la escena.

El muro que rodea Ueno Tōshō-gū es igualmente bonito

Próxima a Ueno Tōshō-gū se encuentra una pagoda de cinco pisos.

Pagoda de cinco pisos junto a Ueno Tōshō-gū

Seguimos recorriendo el parque hacia el norte. A pesar de haber mucha gente, el ambiente es tranquilo y se pasea sin agobio. En los paseos centrales hay puestos de comida que inundan en ambiente con ricos aromas.

Nos sentamos a comer cerca del Museo Nacional de Tokio. Tenemos brochetas de pollo, bolas de arroz con verduras, baos picantes y un rollito de setas. Raúl ha comprado en un supermercado una lata de lo que creía que era cerveza, pero que sabe a vodka con limón… cosas del idioma.

Un hombre cruza por delante nuestro paseando a dos monos atados a correas.

Información práctica recogida a pie de parque:
  • Aunque no entramos, se puede acceder a Ueno Tōshō-gū, la entrada costaba 500¥.

Museo Nacional de Tokio

Después de comer nos dirigimos al Museo Nacional de Tokio, que alberga una bastísima colección de arte y consta de múltiples edificios: Honkan (galería japonesa), Tōyōkan (galería asiática), Heiseikan (exposiciones especiales y arqueología japonesa), Hyōkeikan (espectáculos), Galería de los Tesoros de Hōryūji y Galería Conmemorativa Kuroda.

Plano del Museo Nacional de Tokio

Nosotros nos vamos a centrar en Honkan, la galería japonesa. Nos dirigimos a la segunda planta, donde se exponen las obras más destacadas organizadas siguiendo una línea temporal a lo largo de la historia. Encontramos todo tipo de expresiones artísticas: kimonos y abanicos, armaduras de samuráis y katanas, esculturas y cerámicas, pinturas y obras de caligrafía… Pasamos casi tres horas recorriendo las salas, fascinados.

Honkan (galería japonesa), Museo Nacional de Tokio

Una vez fuera del recinto, lo bordeamos pasando por Kuro-mon, una puerta de la época feudal.

Kuro-mon

Seguimos recto por la misma calle, en la que se encuentra la Galería Conmemorativa Kuroda, parte del museo.

Información práctica recogida a pie de museo:
  • La entrada al Museo Nacional de Tokio cuesta 620¥.
  • En la entrada de Honkan hay un puesto de información donde se facilita un plano del museo.
  • En la segunda planta de Honkan se encuentran las obras más destacadas. Al entrar en la primera sala se puede coger un folleto que recoge una visión general sobre las distintas corrientes de arte japonés y explicaciones de las obras más reseñables.

Bunkyō

Nezu-jinja

Caminamos hasta el barrio de Bunkyō para visitar el santuario Nezu-jinja, conocido por su antigüedad (s. XVIII) y belleza.

Plano de Nezu-jinja

Pasamos bajo el torii de la entrada y cruzamos un puente.

Entrada a Nezu-jinja

A la izquierda, antes de atravesar la puerta que lleva al edificio principal, hay un estrecho camino con decenas de torii rojos y rosas que forman un túnel del tamaño de un adulto, que recorremos arriba y abajo.

Túnel de torii en Nezu-jinja

Después nos acercamos al templo, ricamente ornamentado.

Nezu-jinja

Yanaka

Yanaka Ginza

Caminamos varias calles hacia el norte hasta Yanaka, un área que conserva el ambiente del siglo pasado, con calles estrechas, casas tradicionales y numerosos templos. Llegamos al atardecer y recorremos Yanaka Ginza, una calle peatonal llena de negocios tradicionales de venta de alimentos, artesanía, restaurantes…

Yanaka Ginza

Continuamos más allá de Yanaka Ginza. Nos llama la atención la cantidad de tiendas con temática de gatos, parece un verdadero paraíso para los amantes de estos animales.

En Yanaka abundan las tiendas con temática de gatos

Yanaka-reien

Cuando ponemos un pie en Yanaka-reien, sobre las 18.00h, ya ha anochecido. Se trata de uno de los cementerios más grandes de Tokio, albergando más de 7000 tumbas. Caminamos en oscuridad y silencio, sin detenernos.

Yanaka-reien

Cogemos el metro y nos trasladamos a Harajuku.

Harajuku

Salimos del metro por la salida Takeshita y nos zambullimos en la vida nocturna de Harajuku.

Nos dirigimos a Omote-sandō, un moderno bulevar lleno de tiendas de firmas de diseño y restaurantes, con algunos edificios destacados desde el punto de vista arquitectónico. De Omote-sandō sale Cat street, una calle peatonal con tiendas de menos postín que la previa y más tranquila. Seguimos callejeando, pasando por delante de Kawaii Monster Cafe, de estética psicodélica, antes de entrar en Takeshita-dōri.

Takeshita-dōri es una calle muy popular entre los jóvenes japoneses, y un sábado por la noche no puede ser más fascinante, con un espectacular desfile de tribus urbanas. Caminamos con la vista puesta en tutús, cofias y vestidos de lolitas góticas.

Tienda en Harajuku

Volvemos al metro para regresar al hotel.

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