Isabela: Volcán Sierra Negra y Puerto Villamil
Volcán Sierra Negra
Hoy tenemos un plan completamente distinto al de ayer: vamos a visitar el volcán Sierra Negra, el único de los seis que hay en Isabela accesible al turismo y cuya última erupción ocurrió en 2018.
A las 7.30h nos recoge un minibús y ascendemos por la única carretera de la isla hasta una altitud de 800 metros. El cráter se encuentra a 1020 metros de altitud. El cielo está nublado, como hemos venido encontrando en la zona sur de las islas, lo que hará más confortable el ascenso. Después de ir al baño y una breve explicación del recorrido por parte del guía, nos ponemos en marcha.

El camino comienza con un suave ascenso entre helechos y árboles de guayaba, una especie invasora de las islas que no se ha conseguido controlar. Al rato llegamos al borde del cráter, de enormes dimensiones (son 7km norte-sur y 9km este-oeste). Las nubes entran en él como si cayeran por una cascada y el sol dibuja un arco iris sobre la garúa: una postal para llevarse de recuerdo.

Continuamos bordeando el cráter, asomándonos de vez en cuando por los miradores para contemplar mejor el paisaje.

Llegamos al área de descanso, unas mesas con bancos de madera bajo un techo del mismo material. Nos sentamos y sacamos nuestras bolsas de picnic. Después del primer mordisco al croissant, María descubre que, además de jamón, queso y pepino, lleva una generosa ración de hormigas. Raúl rápidamente comprueba que el suyo no. Al informar al guía lo cambia por otro que lleva en su mochila.
Tras el descanso retomamos el camino, que desciende hacia volcán Chico, una fisura de conos volcánicos perteneciente al volcán Sierra Negra que entró en erupción en 2005.

Su lava negra contrasta con la lava rojiza, más antigua. Desde aquí podemos observar gran parte de la isla: el istmo de Perry (la zona más estrecha de Isabela); el volcán Alcedo, donde se encuentra la mayor concentración de tortugas de la isla; el volcán Darwin y el volcán Wolf, donde se hallan las famosas iguanas rosadas; el volcán Ecuador. Distinguimos la isla Fernandina, separada de Isabela por el canal Bolívar.
El camino serpentea entre campos de lava, un escenario marciano. Algunas zonas están salpicadas por cactus, que dan vida al paisaje.

Hay túneles de lava que parecen larguísimos toboganes y hornillos (estructuras volcánicas con forma de horno abovedado).

Llegamos hasta un mirador que da al mar y nos sentamos a descansar y contemplar.
El camino de regreso es tan sencillo como volver sobre nuestros pasos. En el punto de partida nos espera el minibús que nos devuelve a nuestro alojamiento.
Información práctica recogida a pie de volcán:
- Junto al aparcamiento hay baños. Aprovéchalos, son los únicos en la zona.
- La excursión nos costó 30US$ por persona. Incluye transporte, agua y comida. Tiene una duración de seis horas.
Puerto Villamil
Nos duchamos, nos tomamos un sándwich de aguacate y nos echamos la siesta. Después decidimos ir a pasear hasta las lagunas que hay en la zona oeste de Puerto Villamil. De camino compramos corviche, una masa de plátano frita rellena de pescado, cacahuetes, vegetales y salsa, muy rico y contundente.

En las lagunas vemos flamencos y otras aves zancudas, así como iguanas nadando y tomando el sol.
Damos un pequeño paseo por la playa antes de volver al alojamiento. Cenamos y preparamos el equipaje para el viaje de mañana.