Hochob, Edzná y Campeche
Hochob
Hochob (“el lugar donde se cosecha el maíz”) es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura Chenes, caracterizada por una rica decoración de los exteriores con representaciones de personajes sagrados.

Comenzamos el día de hoy visitando las ruinas mayas de Hochob. El sitio es pequeño. En la estructura I vemos representada a la iguana sagrada Itzamná con las fauces abiertas, entre las cuales nos asomamos para ver la bóveda.
La maldición maya nos vuelve a visitar, pues a Raúl le muerde una hormiga gigante en el pie formándose un habón doloroso.
Información práctica recogida a pie de ruina:
- Lleva gorra y protector solar. La visita es corta, puedes dejar el agua en el coche.
- Lleva repelente de mosquitos.
- El precio de la entrada es de 45M$.
- Cuidado con las hormigas, ¡muerden!
Edzná
Edzná fue una importante ciudad maya fundada en torno al año 600 a.C que alcanzó una extensión de 25 km2, en ella llegaron a vivir decenas de miles de personas.
Entrando en el sitio encontramos una cabaña con estelas mejor conservadas que las que hemos visto previamente, se representan deidades y grandes gobernantas.
Continuando el camino vamos a parar a la plataforma de los Embajadores, así denominada por los muchos embajadores que han visitado el sitio con motivo de un programa de contratación de refugiados guatemaltecos para rescatar el sitio iniciado en 1986. Las estructuras están repletas de lagartos.
Pasamos por la plataforma de los Cuchillos y entramos en la Gran Plaza, donde se encuentra Nohoch-Ná (la Casa Grande), una estructura de 135 m. de largo con una escalinata de enormes peldaños que cubre el lado que da a la plaza, ejemplo de la arquitectura Petén. Caminamos por las gradas hasta el lateral en el que se encuentra el juego de la pelota.

Después accedemos a la Gran Acrópolis, formada por el templo del Norte, el templo de la Luna y el edificio de los Cinco Pisos

En el punto de acceso a la Gran Acrópolis, frente al edificio de los Cinco Pisos, un guía muestra el característico eco producido al dar palmadas, un sonido que recuerda al quetzal. Según comenta, este efecto se debe al recorrido que realiza el sonido al entrar por el primer piso de la estructura y salir por la quinta planta. Este fenómeno también se produce al pie del templo de la Luna, lo comprobamos personalmente.

Pasamos rápidamente por la Pequeña Acrópolis y nos detenemos en el templo de los Mascarones, en el que se pueden contemplar dos mascarones de estuco representando el amanecer y el atardecer. Leemos que para los mayas la bizquera es un rasgo de alto valor estético, en efecto la hemos visto en varias representaciones.

Intentamos ir al templo de la Vieja Hechicera, pero el acceso se encuentra cortado.
Comemos un bocadillo de queso local que habíamos comprado de camino y un plátano y ponemos rumbo a la ciudad de Campeche.
Información práctica recogida a pie de ruina:
- Lleva gorra, protector solar y agua.
- El precio de la entrada es de 60 M$.
Campeche
Campeche es una ciudad costera Patrimonio de la Humanidad, con edificios coloniales y una muralla con baluartes construidos para defenderse de los ataques piratas, capital del estado que lleva el mismo nombre.
Tras dejar las mochilas en el hotel vamos a una lavandería próxima. El calor y la humedad son intensas, por lo que nos quedamos en la habitación hasta la hora de recogida de la colada.
Nos disponemos a visitar la ciudad: atravesamos el mercado Central, donde aprovechamos para comprar unos mangos (nuestro vicio en México, ¡están buenísimos!), llegando a las murallas y al baluarte de San Pedro. Caminamos hasta la plaza Principal, donde se encuentra la catedral.

Las calles son muy bonitas, cada casa pintada de un color distinto.

Caminamos por la calle 59, llena de restaurantes. Esta calle une la puerta de Tierra con la puerta de Mar.
Después de varios días preparándonos nuestra propia comida o comiendo de algún puesto, decidimos darnos un homenaje y cenar en un restaurante. Nos traen un aperitivo de nachos con salsas y manta raya y elegimos de la carta pan de cazón, tamales de pollo y cochinita pibil envuelta en hoja de plátano, de postre flan de ciricote. Para finalizar nos traen unas margaritas de tamarindo. ¡Está todo delicioso! Realmente lo disfrutamos.



A la altura del postre comienza una tormenta tropical. Cuando salimos ya ha dejado de diluviar pero continúan los truenos y relámpagos, que nos impresionan por su gran longitud. Las calles se encuentran inundadas, en algunas el agua nos llega hasta los tobillos; decidimos, muy a nuestro pesar, abortar el paseo por la ciudad.

Información practica recogida a pie de ciudad:
- Los viernes, sábados y domingos a las 20.00h hay una espectáculo de luz y sonido en la plaza Principal (siempre que no llueva).