Ecuador (Sierra),  Vuelta al mundo

Ecuador (Sierra) – Día 6

Laguna de Quilotoa

La noche es larga, pues los 3500 metros de altitud se hacen notar (el conocido mal de altura). María presenta insomnio y esto le permite comprobar que Raúl presenta apneas y frecuentes despertares, lo que a su vez contribuye a perpetuar el insomnio de María. Pero a pesar de la nochecita, por la mañana tenemos tantas ganas de conocer la laguna de Quilotoa que apenas percibimos la falta de descanso. El desayuno del alojamiento termina de cargarnos las pilas: zumo de fruta natural, fruta recién cortada, yogur de mora, pan con jamón y queso, una tostada con mermelada de frutilla (fresa), huevos revueltos con especias, café y leche.

Cogemos el coche y nos ponemos en marcha. El paisaje es de color pajizo y está lleno de campos de cultivo en los que trabajan mujeres. Nos detenemos junto a la carretera a mitad de camino para contemplar una enorme grieta que recorre el valle.

El paisaje es de color pajizo

En veinte minutos llegamos a Quilotoa, nos encontramos a casi 4000 msnm. Dejamos el coche en el parking y nos acercamos al mirador: espectacular. Una enorme masa de agua turquesa en el cráter de un volcán.

Laguna de Quilotoa

Compramos unas empanadillas de viento para la excursión (suponemos que el nombre se debe a que este lugar es muy ventoso) en un restaurante que hay enfrente del mirador e iniciamos la ruta circular por el borde del volcán que rodea la laguna, caminamos en sentido horario.

La primera parte del camino es más bien llana y se asoma por la cara externa del borde del cráter, vemos las montañas y el valle con cultivos alrededor del cráter.

Alrededor del cráter

Al rato encontramos la primera cuesta, damos pasos lentos para no fatigarnos y salvamos el desnivel sin problemas. Después encontramos una larga bajada, con algún breve repecho, hasta un área llana donde hay un refugio y unos bancos en los que apenas descansamos unos minutos porque el viento es fuerte y nos quedamos fríos.

Laguna de Quilotoa

Nos llama la atención que el camino es arenoso, pero pronto nos damos cuenta de que se debe a la erosión del viento que sopla continuamente.

 

El camino es arenoso debido a la erosión del viento, que sopla continuamente

A partir de aquí el camino se complica, se estrecha y comienza a ascender. Caminamos pausadamente y cada treinta minutos hacemos una parada para descansar y beber agua.

Cada treinta minutos hacemos una parada para descansar y beber agua

Cada vez tenemos que ir con más cuidado, pues vamos ganando altura, el camino se ha hecho ridículamente estrecho y el viento sopla fuerte.

El camino se ha hecho ridículamente estrecho

Llegamos a una zona plana, aproximadamente a la mitad del recorrido. Aquí comenzamos la pendiente más fuerte de la ruta para subir el monte Juyende hasta el punto más alto del cráter (3930m). Un camino especialmente estrecho con ráfagas de viento tratando de desestabilizarnos a uno y otro lado, donde sólo hay vacío.

Llegamos a la cima cansados y con los nervios a flor de piel. Es momento de sacar las empanadillas de viento y descubrir con decepción la razón de su nombre: están rellenas de aire.

El camino desciende y encontramos otro refugio, cerrado. Continuamos, esta parte de la ruta es más plana, con alguna bajada, mucho más llevadera que la previa.

Ruta alrededor de la laguna de Quilotoa

A continuación hay una subida hasta alcanzar dos miradores, el de Shalalá (una plataforma de madera con frontal acristalado) y el mirador El Torre. El tramo final es muy suave y tras cuatro horas y media llegamos al punto de partida.

Nos duele un poco la cabeza, así que regresamos a Zumbahua, que está 500m más bajo, para rebajar los síntomas del mal de altura. Comemos un menú del día a 3 US$: caldo de verdura y carne y pollo con ensalada de col, lentejas y arroz.

De vuelta en el alojamiento, nos damos una ducha caliente y nos dormimos la siesta; nos encontramos súper a gusto. El resto de la tarde la pasamos preparando futuros destinos.

Cenamos en el alojamiento: crema de verduras con nata y queso (es-pec-ta-cu-lar) y chuleta de cerdo con choclo, arroz, patatas y ensalada. Charlamos con los dueños, que nos preguntan sobre la actualidad en España.

Nos metemos en la cama con la barriga y el alma felices.

Información práctica recogida a pie de laguna:
  • El precio del aparcamiento en Quilotoa es de 2 US$ para coches livianos (no rancheras).
  • La ruta circular se recorre en 4-6 horas, en función de la tolerancia a la altitud. Nos pareció muy dura por el fuerte viento que puede llegar a desequilibrar mientras se camina por el filo del cráter, mucho cuidado.
  • Hay otra ruta que desciende hasta la orilla de la laguna (media hora). Nos han contado que hay gente que acampa aquí, pero advierten que por la noche hace mucho frío y la subida es bastante dura por la altitud.
  • La altitud puede jugarte una mala pasada. Haz frecuentes paradas y mantente hidratada/o.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

73 − = 65