San Cristóbal: Galapaguera de Cerro Colorado, playa Puerto Chino, El Juncal, playa Lobería y playa Mann
Galapaguera de Cerro Colorado
Hoy cogemos un taxi para continuar explorando la isla de San Cristóbal. Primeramente pasamos por La Casa del Ceibo, una casa en un árbol que se visita para disfrutar de sus vistas sobre la isla. La encontramos cerrada, así que pasamos de largo. El siguiente lugar de interés en el camino es El Juncal, una laguna formada en el cráter de un antiguo volcán que decidimos dejar para más tarde con la esperanza de que la niebla que ahora lo cubre sea pasajera.
Llegamos a la parada más lejana de la excursión, Galapaguera de Cerro Colorado, en la que desde 2005 se realiza un programa de cría en cautividad y posterior liberación a su hábitat natural de tortuga terrestre (Geochelone chatamensis). Dentro de este programa las tortugas que se seleccionaron para el apareamiento se mantienen en un área acotada de características similares a su medio natural.

Cada hembra pone entre doce y dieciséis huevos una vez al año, los cuales son recogidos e incubados. Las tortugas que nacen son trasladadas a terrarios que se pueden observar durante la visita en jaulas separadas por edad.

Cuando una tortuga alcanza la edad de cinco años (y cierto peso) es liberada a su hábitat natural. El objetivo del programa es garantizar la supervivencia a largo plazo de esta especie amenazada.
Playa Puerto Chino
Al finalizar la visita en Galapaguera de Cerro Colorado volvemos al taxi y nos dirigimos a la playa Puerto Chino, de arena blanca y abundante vida animal: leones marinos, iguanas, cangrejos, fragatas, piqueros de patas azules…

Hay bandera amarilla y el cielo esta nublado, así que decidimos no bañarnos y subimos a un saliente rocoso desde donde contemplamos la playa y su fauna.

Media hora después caminamos hasta el aparcamiento, deteniéndonos de cuando en cuando a observar los pinzones que, increíblemente, muestran una total confianza ante nuestra presencia cercana. Aunque ya habíamos sido advertidos sobre la ausencia de miedo al ser humano y el resto de animales que ostenta la fauna de Galápagos, resulta fascinante ser testigos desde primera fila.

El Juncal
Nos subimos al taxi e iniciamos el camino de regreso. La niebla continúa cubriendo El Juncal, pero nos bajamos para visitarlo igualmente. La garúa, una lluvia fina típica de estas islas, nos va empapando sin darnos cuenta. Una grulla blanca se posa en un escalón del sendero que conduce hasta el borde del cráter entre una vegetación formada por líquenes y helechos, como indicándonos que ése es el camino.

A medida que avanzamos, la grulla despliega sus alas y se posa unos escalones más arriba, hasta que llegamos a la cima y no volvemos a verla. Intentamos rodear el borde del cráter, pero el barro impide nuestro avance y, de todas formas, ni siquiera vemos la laguna. Encontramos un camino que baja hasta el agua y descendemos, pero no somos capaces de ver más allá de la orilla: la niebla es la protagonista indiscutible del lugar.

Volvemos a Puerto Baquerizo para comer y después cogemos el taxi de nuevo para ir a la playa Lobería.
Información práctica recogida a pie de isla:
- La visita de la llamada parte alta de San Cristóbal se puede realizar en taxi (tramitándolo directamente cuesta 50 US$ y a través de agencia unos 60-70 US$) o en bici, aunque para esta última opción se necesita disponer de más tiempo y una buena forma física. El recorrido de ida y vuelta es de unos 52 km y se alcanza una altitud de 650 m.
- La entrada en Galapaguera de Cerro Colorado y El Juncal es gratuita.
Playa Lobería
Protegida por rocas, esta playa es perfecta para la cría de lobos marinos, de ahí su nombre. Caminamos por la arena entre los dormilones hasta encontrar un tronco algo alejado en el que sentarnos (¿hemos comentado ya lo mal que huelen estos animales?).

Nos entretenemos un rato viendo unas crías que juegan en la orilla y después continuamos el paseo más allá de la playa. Es así como descubrimos un camino lleno de iguanas marinas, ¡menudo tamaño!, ¡nos encantan!

Regresamos al hotel y, siguiendo el ejemplo de los lobos marinos, dormimos la siesta.
Información práctica recogida a pie de playa:
- Un taxi a la playa Lobería cuesta 3 US$.
Playa Mann
Más tarde vamos a la agencia con la que tenemos contratada una excursión mañana y nos probamos los trajes de neopreno para tenerlos ya listos.
Disfrutamos del atardecer paseando por el malecón hasta playa Mann, donde observamos el cielo teñido de naranja.

Decidimos cenar ahí mismo: ceviche y pescado a la plancha con ensalada, patacones y arroz, ¡todo un festín!
