Galápagos,  Vuelta al mundo

Galápagos – Día 8

Traslado a San Cristóbal, Los Túneles y laguna Salinas

Traslado a San Cristóbal

Madrugamos, empacamos las mochilas, desayunamos un sándwich y el dueño del hotel nos baja en coche hasta el muelle. A las 7.00h nos subimos al barco y a las 7.30h salimos en dirección a Isabela, la isla más grande en superficie de Galápagos, aunque la tercera en población. Preguntamos si podemos viajar en la parte superior del barco con el capitán, que da su permiso, y resulta un acierto: tortugas, leones marinos, delfines y, lo que más nos impacta, una manta dando volteretas en el aire (¡alucinante!), nos amenizan la travesía.

En dos horas llegamos a puerto Villamil. Pasamos del barco a un bote-taxi que nos acerca al muelle, recuperamos nuestro equipaje y, tras pagar la tasa local, caminamos hasta nuestro alojamiento, que queda a menos de diez minutos a pie.

Tenemos casi una hora libre por delante. Mientras damos una vuelta por Puerto Villamil las tripas empiezan a crujirnos, así que entramos en una panadería y compramos unas empanadillas de pollo. De regreso vemos una lavandería y aprovechamos para hacer la colada. Volvemos a nuestro alojamiento y nos relajamos en las hamacas.

Información práctica recogida a pie de muelle:
  • El traslado en barco de Puerto Ayora a Puerto Villamil nos costó 25 US$ por persona.
  • El bote-taxi del barco al muelle cuesta 1 US$ por persona.
  • Al llegar al muelle se debe pagar una tasa local de 10 US$ por persona (precio para turistas, 5 US$ los nacionales).

Los Túneles

Una furgoneta nos recoge y nos llevan a la agencia, donde nos probamos los trajes de neopreno. Después nos llevan al puerto y un barco nos recoge directamente del muelle. Mientras salimos del puerto vemos peces de colores y leones marinos jugando en el agua.

Ponemos rumbo a Los Túneles. De camino pasamos junto a un pequeño islote lleno de piqueros de Nazca o enmascarados, lo rodeamos para poder observar estas aves.

Pasamos junto a un pequeño islote lleno de piqueros de Nazca o enmascarados

Llegamos a Los Túneles y el barco echa el ancla en una zona de piscinas naturales de uno a dos metros de profundidad. Podemos adelantar que éste se va a convertir en nuestro lugar favorito de las islas Galápagos.

Nada más meternos, peces de colores nos reciben desde todos los ángulos. Avanzamos unos metros y encontramos un caballito de mar agazapado en el fondo, enroscado en una rama suelta de manglar.

Encontramos un caballito de mar agazapado en el fondo, enroscado en una rama suelta de manglar

Cambiamos la dirección y entonces nos topamos con un tiburón de punta negra; parece inofensivo, pero preferimos apartarnos de su camino.

Tiburón de punta negra

Continuamos nadando entre peces, encontramos más caballitos de mar por el camino, ¡nuestros sentidos no dan a basto!

Pez loro

Una tortuga verde de gran tamaño mordisquea el follaje de algas a muy poca distancia, es un momento mágico.

Una tortuga verde de gran tamaño mordisquea el follaje de algas
Un momento mágico

El guía nos conduce entre túneles. De repente, un grupo de unas veinte mantas doradas aparece a nuestro lado, pasa entre nosotros con su vuelo hipnotizante y se aleja.

De repente, un grupo de unas veinte mantas doradas aparece a nuestro lado…
… pasa entre nosotros con su vuelo hipnotizante…
… y se aleja

Llegamos a una cueva, el guía nos indica uno a uno que nos asomemos; nos detenemos justo en el umbral ante la visión de un gran grupo de puntas blancas. Hay un pulpo que tampoco se atreve a entrar en la cueva.

Siguen más caballitos de mar, peces, tortugas e iguanas, nos parece increíble la concentración de fauna que hay en este lugar.

De vuelta en el barco nos esperan unas toallas secas. Nos quitamos los neoprenos, nos secamos y nos cambiamos y ya estamos listos para la comida, que tomamos a bordo.

Después el barco nos lleva a una zona más al oeste, donde se encuentran Los Túneles propiamente dichos. Se formaron a partir de lava líquida que fluía hacia el mar, quedando la parte superior dura y compacta al enfriarse mientras que en la parte inferior continuó fluyendo la lava y finalmente quedó hueca, dando lugar a un paisaje de puentes por los que el agua del mar entra y sale al son de las mareas.

Los Túneles

Navegamos por los canales, desde la borda vemos peces, manta-rayas, tortugas e iguanas, prácticamente con la misma claridad que haciendo snorkel, pues el agua es cristalina. Desembarcamos y caminamos sobre la roca volcánica, pasando entre nidos de piqueros de patas azules y cactus de gran tamaño.

Nido de piqueros de patas azules
Los Túneles

La excursión llega a su fin. Una manta grandota sale a despedirnos mientras nos alejamos de Los Túneles. En el camino de regreso no dejamos de pensar, asombrados, en todo lo que acabamos de ver.

Información práctica recogida a pie de túnel:
  • La excursión a Los Túneles nos costó 110 US$ por persona. Incluye traje de neopreno, equipo de snorkel (aunque nosotros llevamos el nuestro), agua y comida.

Laguna Salinas

Volvemos a la agencia ya que nos van a entregar las fotos que ha hecho el guía. Nos informan de que va a tardar unos minutos en descargarlas, así que decidimos aprovechar para visitar la laguna Salinas y sus flamencos, pues queda a un corto paseo de distancia. Hay tres flamencos, uno de ellos juvenil, identificable por su plumaje blanquecino.

Laguna Salinas 

Tras recoger las fotos en la agencia merendamos en la panadería que encontramos por la mañana, recogemos la colada limpia (¡qué gustazo!) y compramos verduras y pasta que cocinamos para la cena en el alojamiento.

Después de cenar nos damos una ducha. Raúl es el primero, se ducha a la velocidad del rayo pues el agua está muy fría. Hablamos con la dueña del alojamiento, que comprueba que el calentador de nuestra habitación no funciona. Afortunadamente, la habitación de enfrente está libre y María puede darse una duchita con agua caliente.

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