Volcán Arenal, cascada La Fortuna y Termalitas del Arenal
Volcán Arenal
Nos levantamos súper descansados: cama cómoda, temperatura perfecta y nueve horas de sueño. Desayunamos plátano macho y papaya y ponemos rumbo al volcán Arenal.

El volcán está inactivo desde 2010. Existen cinco entradas para caminar por la ladera; nosotros escogimos la de 1968, así llamada por la gran erupción que tuvo lugar en dicho año y que hizo desaparecer dos pueblos bajo la lava.

La ruta larga tiene una duración de unas dos horas y media. Comienza subiendo a un mirador desde el que contemplamos el volcán, con unas nubes que no se despegan de su cráter; a nuestra derecha queda la inmensa laguna de Arenal.


Retomamos el camino. Encontramos una pareja de pájaros amarillos que posan en unas ramas junto a una charca.

Más adelante encontramos algunos turistas que se han parado a observar un grupo de monos. Cuando nos encontramos a pocos metros de una chica que los está fotografiando vemos cómo cae sobre su cabeza un líquido procedente de las ramas, ¡un mono le está meando encima! La chica reacciona justo a tiempo para sortear un excremento que cae de lo alto, se pone a gritar y a hacer aspavientos y se va, suponemos que a buscar agua.

Llegamos a una pequeña laguna, llamada de los Patos porque en su momento habitaron aquí estas aves; actualmente lo que se puede encontrar son cocodrilos, que fueron quienes acabaron con los patos de la laguna de los Patos.

Vemos mariposas, libélulas, pequeños lagartos, cormoranes y un fugaz colibrí comiendo de una helicornia roja y amarilla.

Más adelante llegamos a la unión con el camino corto. Ascendemos por el terreno volcánico hasta llegar a un mirador. El camino continúa por una colada de lava de 1968, el color de la vegetación contrasta con las rocas negras.

Continuamos por el último tramo hasta volver a la entrada, donde los guardas nos enseñan una serpiente venenosa que descansa escondida en la vegetación.

Después cogemos el coche y conducimos más allá del pueblo de El Castillo hasta la laguna Arenal. Allí comemos empanada con vistas al volcán.

Nos ponemos en marcha de nuevo. Comienza a llover y no podemos contemplar la panorámica del volcán desde El Castillo, así que descendemos la ladera y nos dirigimos a la cascada La Fortuna.
Información práctica recogida a pie de volcán:
- Lleva gorra, protector solar y agua.
- Lleva repelente de mosquitos.
- Lleva chubasquero (siempre a mano en Costa Rica).
- La entrada al volcán 1968 tiene un precio de 16 US$. Existen otras cuatro entradas (las más populares son la del Silencio y la del Parque Nacional).
- A más temprano, menos gente.
Cascada La Fortuna
En el alojamiento nos han recomendado el acceso sur, por lo que entramos por el mismo.

En la entrada encontramos un mariposario y un ranario en el que observamos ranas rojas “blue jeans”. El camino que lleva a la cascada es de tierra y polvo y tiene alguna pendiente fuerte; cuanto más avanzamos más nos preguntamos qué tiene de especial este camino y en qué se justifica su recomendación, sobre todo teniendo en cuenta el esfuerzo que supone. Nos sobrepasan las alternativas de transporte: una familia que lo recorre a caballo y un tractor que tira de un carromato lleno de turistas. Tardamos más de una hora en llegar al último tramo, el descenso a la cascada.
Atravesamos un puente colgante y continuamos la bajada hasta encontrarnos frente a la cascada.

La vista desde aquí es espectacular.

Tras esta parada continuamos el descenso hasta la parte baja. El río lleva mucha agua, por lo que vemos prudente no acercarnos a la cascada.


Tras refrescarnos un poco en la orilla, regresamos sobre nuestros pasos.
En la parte alta hay una caseta con agua potable, estamos sedientos y bebemos un vaso detrás de otro. Cuando estamos ya preparados para partir, un hombre nos pregunta si su mujer puede regresar a la entrada con nosotros, ya que no quiere volver a caballo como el resto. La mujer es mexicana y en el camino vamos hablando de México y de Costa Rica. Nos desviamos un momento para visitar un poblado indígena, pero abreviamos al encontrar el sitio desierto.
Llegamos por fin a la entrada huyendo de los mosquitos, nos despedimos y cogemos nuevamente el coche.
Información práctica recogida a pie de cascada:
- Lleva calzado antideslizante.
- Existen dos senderos para acceder a la cascada: uno del lado norte, un trayecto de quince minutos (la entrada cuesta 18 US$), y otro del lado sur, de una hora y media (16 US$). Tras haber realizado este último y conversar al respecto con una mujer que ha recorrido los dos, recomendamos el primero, pues la larga caminata realmente no aporta mucho y requiere bastante esfuerzo físico (aunque existe la posibilidad de subir en carromato tirado por un tractor o a caballo).
Termalitas del Arenal
El cuerpo nos está pidiendo a gritos un descanso y no es casualidad que nos encontremos en un área de termas.
Nos dirigimos a las Termalitas del Arenal. Comenzamos por una piscina de 35ºC y en seguida nos empezamos a relajar.

Vamos pasando de una piscina a otra, aprovechando los chorros y cascadas para masajear el cuerpo.

Seguimos disfrutando a 42ºC, pero apenas aguantamos unos segundos en las piscinas a 50ºC.
Con el atardecer decenas de pájaros llegan a los árboles que rodean una de las piscinas. Vuelan sin cesar de un árbol a otro, armando estruendo y pasando por encima de la piscina, en la que decidimos no volver a entrar al ver los excrementos caer al agua.

Se hace de noche, pasamos un ratito más en remojo antes de irnos.

Nos ha sentado de fábula.
Cuando regresamos a nuestro alojamiento nos informan de que nos han cambiado de habitación porque tenían una reserva en la que estábamos ocupando, de hecho han cogido todas nuestras pertenencias y las han trasladado a nuestra nueva habitación. Algo moscas por el cambio, cenamos y nos vamos a dormir.
Información práctica recogida a pie de terma:
- Hay muchas termas, se localizan todas muy próximas ya que se alimentan de la misma bolsa de agua termal del subsuelo; sólo una de ellas es de agua termal que mana en superficie. El precio de la entrada varía desde los 7 hasta los 80 US$ (las más caras suelen incluir comida).
- Hay una piscina termal pública gratuita, pero nos desaconsejaron porque se habían producido robos en los vehículos aparcados.
- La entrada en Termalitas del Arenal tiene un precio de 7 US$. Hay parking con vigilancia, tumbonas, multitud de mesas de picnic con lámpara y toma de luz, dos bares y una heladería. Hay taquillas (2000 ¢, más 3000 ¢ de fianza) junto a la heladería.