De El Reno a Santa Rosa
De El Reno a Big Texan Steak Ranch
Amanece un día soleado, desayunamos tranquilamente frente al lago y nos ponemos en marcha. El paisaje ha cambiado, es menos verde, mayormente ocupado por cultivos de cereales.
Circulamos solos por la 66, paralelos a la autovía. De repente, en mitad de la carretera, vemos una tortuga. Paramos el coche y nos bajamos dispuestos a apartarla de la carretera para evitar que acabe aplastada, como tantos otros animales. Raúl se acerca a cogerla, entonces se pone a arañar, se escabulle y se esconde debajo del coche. ¡Menudos salvadores de tortugas! Raúl mueve despacio el coche mientras María vigila que la tortuga no acabe debajo de una rueda, hasta que queda a descubierto y la dirige al campo que hay junto a la carretera.

Más adelante encontramos la Lucille’s Historic Highway Gas Station, una antigua gasolinera de dos plantas (la superior era la residencia de los propietarios), actualmente tienda de regalos, que se encuentra en muy buen estado.

Nuestra siguiente parada es el Oklahoma Route 66 Museum, donde aprendemos mucho sobre la ruta 66.

Es un museo ameno, presenta información sobre la construcción y usos de la Carretera Madre, su papel como inspiración para la música (Get Your Kicks On Route 66, escrita por Bobby Troup) y la literatura (Las uvas de la ira, de John Steinbeck), representación de restaurantes y otros espacios con mobiliario original, automóviles, maquinaria de construcción de carreteras, fotografías de la época, etc.

La ruta 66 fue establecida en 1926. Atraviesa ocho estados a lo largo de 2448 millas: Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, New Mexico, Arizona y California. La construcción de interestatales llevó a su declive final en los años 80′. En el trazado actual el recorrido de la ruta 66 ha sido sustituido por cinco carreteras interestatales.

Volvemos al coche y continuamos la ruta. Vemos algunos tramos de la antigua 66 paralelos a la carretera, completamente invadidos por la maleza.

Entramos en el estado de Texas. A ambos lados de la carretera lo que predominan son extensos pastos con ganado.
Paramos en la Conoco Tower Station, una antigua gasolinera construida en 1935 con una arquitectura bastante original.

Nuestra siguiente parada es Beetle Ranch, donde hay «plantados» varios coches escarabajo. Lo encontramos un poco abandonado.

Un capítulo de Los Simpson es el responsable de que hoy comamos en el Big Texan Steak Ranch, famoso por dar gratis un filete de vacuno de 72 onzas (poco más de 2 kg) junto con sus guarniciones a quien consiga comerlo todo en menos de 60 minutos. Hay un estrado preparado para el reto con cronómetros y mesa para cuatro comensales.


El local es de lo más auténtico. La decoración, el vestuario vaquero de las camareras, el acento, absolutamente todo es muy texano. Pedimos un steak (pequeño) y otra carne que viene en bocadillo.

Después de comer vamos al baño y pasamos por una zona con máquinas de juego. Vemos una con un maniquí con traje de preso en una silla eléctrica, por 1 US$ le puedes dar una descarga… Pasamos al baño y salimos rápidamente del restaurante.
De Big Texan Steak Ranch a Santa Rosa
Continuamos hasta el Cadillac Ranch, es un lugar similar al Beetle Ranch que hemos visto esta mañana, pero éste nos gusta más.

Hay botes de spray de distintos colores que la gente lleva para dejar su firma en los coches y deja en el lugar para que los usen otros visitantes, por lo que es una obra de arte en continua transformación. Por supuesto, nosotros dejamos nuestro Seguimos planeando.


Tras esta parada artística, continuamos hasta el Midway Point of Route 66, el punto medio exacto de la ruta 66 que dista 1139 millas tanto de Chicago como de Los Ángeles.

Salimos de Texas, entrando en el estado de Nuevo México (la verdad, no queríamos pasar la noche en ese estado). A unas 40 millas se encuentra la ciudad de Tucumcari que, como buena ciudad de la ruta 66, se caracteriza por sus murales y sus luces de neón. Destaca el del Blue Swallow Motel, aunque cuando pasamos aún no ha anochecido y no lo vemos lucir.


Salimos de Tucumcari, y en poco tiempo nos vemos dentro de un western: una carretera infinita, la vía del tren cruzando el paisaje y el atardecer. Una ranchera suena a todo volumen por la radio del coche (misteriosamente, Raúl se conoce toda la letra).
Pasamos la noche en un camping en Santa Rosa. Nos parece todo un lujo: tenemos agua y electricidad en la misma parcela, además de wifi. Antes de cenar hacemos la colada. Aprovechamos para seguir preparando el viaje.
Información práctica recogida a pie de ruta:
- El camping de Santa Rosa nos costó 22 US$ la noche. Dispone de agua y electricidad cerca de las parcelas, lavandería y wifi.