Seymour Norte y Mosquera
Seymour Norte
Nos despertamos a las 6.30h con mucha vitalidad, hemos dormido genial. Nos espera un desayuno súper abundante: té (Raúl prefiere «café» instantáneo), plátano, papaya, yogur de coco, granola y tostadas con margarina y mermelada.
A las 8.15h nos recoge un minibús (en el que ya va el resto del grupo de la excursión) que nos lleva al puerto que hay al norte de la isla (la conexión con la isla de Baltra, donde se encuentra el aeropuerto). Allí pasamos a una lancha y de ésta a un yate y ponemos rumbo a Seymour Norte, taza de café en mano.
A los 45 minutos nos encontramos desembarcando, utilizando la lancha como conexión. Nada más poner un pie en tierra vemos un león marino dormido en las rocas junto a dos gaviotas de patas rojas. Esta isla es pequeña pero está llena de vida, pues es lugar de anidación de fragatas y piqueros de patas azules, ya que no hay depredadores salvo algún ocasional gavilán.

También hay iguanas, tanto marinas como terrestres de color amarillo.

Conducidos por el guía, caminamos por un sendero entre los numerosísimos nidos. Las fragatas anidan sobre los matorrales bajos y los piqueros azules directamente en el suelo.


Las fragatas macho hinchan la membrana roja que tienen bajo el pico para llamar la atención de las hembras. Hay muchas crías de fragatas y de piqueros de patas azules de distintas edades, lo que nos permite observar los distintos plumajes que van desarrollando a medida que van madurando. También vemos la cruel brutalidad ejercida por una cría de piquero de patas azules hacia su hermano menor, propinándole continuos picotazos en su frágil cabeza, hasta el punto que tenemos que apartar la vista.
La isla es plana, y su paisaje lo ocupan plantas rastreras, cactus y árboles que ahora, en época seca, están pelados; este suelo árido contrasta con el intenso azul del Pacífico. Desde Seymour Norte podemos ver otras islas del archipiélago, como Mosquera, Baltra (Seymour Sur), Santa Cruz, Daphne Mayor, Daphne Menor, Santiago.

Mosquera
Volvemos al yate y enseguida llegamos a nuestra segunda parada, Mosquera. Una playa ocupa la práctica totalidad de la isla, de reducidas dimensiones. Aquí el atractivo es bañarse con los juguetones leones marinos, que dan volteretas sobre el agua, mordisquean las aletas y acercan sus curiosos hocicos a las cámaras acuáticas.

En la arena lobos marinos e iguanas toman el sol y en la zona más alta de la pequeña isla encontramos huesos de ballenas y tortugas.
La diversión está en el agua, así que pasamos la mayor parte del tiempo en la orilla con las crías más juguetonas, siempre manteniendo una buena distancia con el macho alfa.

Verlas jugar tan de cerca, que vengan hacia nosotros y nos toquen al pasar siendo libres en su medio es una experiencia que siempre recordaremos.
De vuelta en el yate comemos (atún a la plancha, arroz, ensalada de lechuga y ensalada de alubias, patata y tomate y sandía) y después nos sentamos en la proa y disfrutamos del sol, la brisa y el paisaje.

De vuelta en el puerto el minibús nos devuelve a nuestro hotel. Nos quitamos de encima la arena y dormimos la siesta, despertando justo antes del atardecer (oscurece a las 18h). Seguimos disfrutando de la excursión de hoy a través de las fotos y vídeos.
Información práctica recogida a pie de isla:
- Esta excursión a Seymour Norte + Mosquera cuesta 140 US$ por persona. Incluye traslado desde el hotel (en Puerto Ayora), comida, bebidas y equipo de snorkel. No incluye traje de neopreno.