Costa Rica,  Vuelta al mundo

Costa Rica – Día 0

Aterrizamos en el aeropuerto de San José. Llevamos las mochilas de equipaje de mano, por lo que no tenemos que esperar a recogerlas en las cintas y nos dirigimos directamente a la salida.

Tras un buen rato conseguimos contactar con el representante de la empresa con la que hemos alquilado un coche todoterreno y vamos a recogerlo.

Según lo planeado nos espera un viaje de tres horas y media hasta Cahuita, de forma que llegaríamos al atardecer, sobre las 17.30h.

Tardamos una media hora en salir del núcleo urbano. Después la carretera se adentra en el parque nacional Braulio Carrillo: el recorrido entre la jungla espesa y la bruma es una fantástica bienvenida a Costa Rica.

El recorrido entre la jungla espesa y la bruma es una fantástica bienvenida

Sin embargo, la carretera está en obras y en algunos tramos hay un único carril habilitado en el que se van turnando las direcciones, de manera que permanecemos gran parte del tiempo parados. Además la velocidad está restringida a 60 u 80 km/h, hay numerosos camiones y camionetas que avanzan muy lentamente y las oportunidades de adelantamiento son escasas.

Anochece mientras conducimos paralelos a la costa. Vemos decenas de cangrejos que cruzan correteando la carretera en dirección al mar, más tarde nos explicarán que las noches de luna llena estos cangrejos bajan del monte al mar.

Cuando llegamos a Cahuita son las 19.30h. Tomamos el desvío a nuestro alojamiento, un camino de barro y piedras en el que decidimos probar el 4×4. Pero la verdadera prueba se encuentra en la entrada al alojamiento: un puente formado por dos planchas paralelas sobre las que se tienen que apoyar las ruedas del coche para cruzar un río. De noche. Nos cargamos de sangre fría y atravesamos el puente. Ya podemos respirar.

Aparcamos el coche, decendemos y encendemos las linternas de nuestros móviles. Avanzamos por el césped, con sapos saltando a uno y otro lado a nuestro paso. Un cartel indica que hay que subir unas escaleras para llegar a recepción. Al pie de las mismas nos esperan dos perros, se acercan y curiosean, parecen inofensivos. Llegamos a la casa de la propietaria, quien nos conduce a nuestra cabaña.

No hemos comido nada desde las nueve de la mañana, por lo que vamos a buscar un restaurante para cenar (sí, hoy hay que volver a cruzar el puente dos veces más).

Tomamos unos zumos de guanábana y de piña que están espectaculares y para comer pedimos casado y arroz con frijoles y pollo estilo caribeño, no podemos tener mejor cena.

Zumos de guanábana y piña, casado y arroz con frijoles y pollo estilo caribeño

Con nuestras barrigas bien llenas regresamos al alojamiento. Dormimos bajo la mosquitera, por la noche sólo nos despierta el aullido de los monos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

91 − 88 =