Japón,  Vuelta al mundo

Japón – Día 0

Llegada a Osaka

A las 16.00h del 21 de septiembre salimos de Honolulu. El cruce del último meridiano en vuelo hace que, tras ocho horas y pico de vuelo, lleguemos a Osaka a las 20.25h del 22 de septiembre.

Aterrizamos en el pasís nipón llenos de ilusión y con los ojos bien abiertos para no perdernos nada. Al llegar encontramos múltiples controles con sus respectivas colas: registro de huella dactilar, motivo de visita, revisión del formulario de entrada al país… Todo nos llama tanto la atención (desde la forma de expresarse a la de vestir o de guardar la fila), que no se nos hace pesado. Eso sí, nos lleva unos 15 minutos intentar explicar que cada día dormiremos en un sitio distinto de forma improvisada, y finalmente desistimos y escribimos un hotel cualquiera en el formulario.

Recogemos nuestras mochilas y vamos a buscar el coche de alquiler, que tuvimos que buscar ayer precipitadamente, tras informarnos la compañía en la que ya habíamos hecho una reserva de que no iban a disponer de vehículos para hoy.

Nuestro coche para los próximos días tiene ocho plazas, pero parece una caja de cerillas en comparación con los mastodontes estadounidenses que hemos conducido en las últimas semanas. Minimalismo japonés. El asiento del conductor se sitúa a la derecha, pues se conduce por la izquierda. Además hay carteles que están sólo en japonés, aunque de cara a las Olimpiadas de Tokyo 2020 ya hay muchos también en inglés; así que nos dejamos guiar por el GPS y ponemos toda la atención en la conducción.

No sin mucho estrés al conducir por la izquierda por primera vez (Raúl se pone a hablar como si fueran nuestros últimos minutos de vida), llegamos a un área de descanso junto a Tonboike Park. Acomodamos el monovolúmen para la noche, el colchón cabe justito y tenemos que jugar al tetris para encajar el equipaje. A dormir, que ha sido un día largo.

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