Costa Rica,  Vuelta al mundo

Costa Rica – Día 1

Parque nacional Cahuita, playa Negra, playa Grande, playa Cocles y punta Uva

Parque nacional Cahuita

En el parque nacional Cahuita encontramos un bosque tropical al borde del mar, en cuyo fondo se extiende un arrecife de coral.

Nos despertamos con el aullido de los monos. Llueve. Nos ponemos los chubasqueros y vamos a desayunar: nos espera café con leche, huevos revueltos con cebolla y un bol de fruta riquísima.

Cogemos el coche (otra vez el puente) y vamos al pueblo de Cahuita, donde preguntamos en un agencia sobre el tour de snorkeling en la barrera de coral, ya que es una actividad que sólo se puede realizar con guía. Nos comentan que la lluvia produce mucho sedimento en la zona del arrecife, por lo que la actividad no se podrá realizar en varios días; descartamos pues este plan y nos dirijimos directamente al sendero del parque natural Punta Cahuita.

El camino transcurre entre el bosque lluvioso y la playa. Nos encanta la imagen de la jungla abocada a la playa.

Poco a poco nos vamos acostumbrando a la lluvia, que no impide que disfrutemos del paseo.

La lluvia no impide que disfrutemos del paseo

Vemos una rama moviéndose en lo alto de un árbol y descubrimos un mapache. También vemos arañas, langostas, mariposas, lagartos, muchos cangrejos ermitaños que se meten en su concha cuando nos acercamos, loritos volando en pareja de un árbol a otro y un colibrí.

Cruzamos los ríos Suárez y Perezoso con el agua por las rodillas y rápido, no vaya ser que aparezca un cocodrilo.

Cruzamos los ríos Suárez y Perezoso con el agua por las rodillas

Después de dos horas deja de llover. Caminamos más allá de punta Vargas y después desandamos el camino de vuelta.

En una mesa habilitada para picnic que hay junto al camino vemos a una pareja comiendo un mango partido en trozos. Justo entonces aparece en escena un mapache que se detiene a comer un fruto que está en el suelo, frente a la mesa. Pasamos un rato observándolo y fotografiándolo y continuamos nuestro camino.

Un mapache se detiene a comer un fruto

Poco después oímos gritar: «¡quita de ahí!»… ¡parece que el mapache le ha echado el ojo al mango!

Caminamos un rato por la playa, increíblemente algún bañista se ha atrevido a probar el agua.

Depués volvemos al sendero; en algunos tramos la lluvia ha formado grandes charcos y los pies se nos hunden en el lodo. Oímos a los monos aulladores rugir ferozmente, aunque no los llegamos a ver… ¡esperemos que sean monos!

Antes de salir nos quitamos el lodo en unas duchas habilitadas en la entrada.

Información práctica recogida a pie de parque nacional:
  • Lleva repelente de mosquitos.
  • Lleva calzado adecuado tanto para caminar sobre lodo como para cruzar ríos (el agua llega hasta las rodillas).
  • Existen dos entradas al parque: una por Cahuita, donde se paga una donación voluntaria, y otra por puerto Vargas (5 US$).
  • Si las condiciones lo permiten es posible bañarse en algunas playas (en la primera entrando por Cahuita no está permitido el baño), pero asegúrate de que tus pertenencias están a buen recaudo o acabarán en manos de monos y mapaches.
  • En el acceso por Cahuita existen baños y duchas para quitarse la sal y el barro.
  • Se puede recorrer el sendero ida y vuelta andando o bien sólo una dirección y coger un autobús que lleve por carretera al punto de partida.

Playa Negra

Nos aprovisionamos de comida en Cahuita y nos dirigimos a playa Negra, donde comemos el bizcocho de plátano y las fresas que hemos comprado y paseamos un rato sobre la arena oscura.

Playa Negra

Playa Grande

Después nos acercamos a playa Grande, la encontramos desierta. Unas huellas en la arena revelan el paso previo de una yegua y su potrillo.

Playa Grande

Playa Cocles

Conducimos dibujando la costa hasta playa Cocles, donde locales y turistas disfrutan del mar.

Playa Cocles

El agua está bastante fría, así que nosotros nos contentamos con dar un paseo por la orilla.

Punta Uva

Continuamos hasta punta Uva. Subimos a un mirador por un sendero de lodo, está resbaloso y los pies se nos hunden a cada paso. Aún así, decidimos continuar. En la última pendiente nos tenemos que agarrar a la raíz de un árbol y deslizarnos cuesta abajo.

Acabamos llenos de barro, pero ha merecido la pena. No se nos borra la sonrisa mientras contemplamos el mar bañado por los últimos rayos del día.

Atardecer en Punta Uva


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