Ecuador (Sierra),  Vuelta al mundo

Ecuador (Sierra) – Día 2

Parque nacional Cajas y mirador Turi

Parque nacional Cajas

Desayunamos en el albergue, café con leche y tortitas con dulce de leche y fruta.

Desayuno en Cuenca

Esperamos a que el dueño termine su trabajo en los fogones y nos reunimos en la recepción, donde nos explica varias rutas que podemos hacer en el parque nacional Cajas. Elegimos el sendero rosa.

A las 10.00h salimos del alojamiento y en unos cuarenta minutos llegamos al desvío que conduce al centro de visitantes de la laguna Toreadora. Un empleado del parque nos impide el paso y nos indica que debemos aparcar en el siguiente parking, a tres minutos. Continuamos hasta llegar a él, pero el recorrido nos parece muy largo para realizarlo a pie, más aún en una carretera llena de curvas y poco segura para peatones. Así pues, volvemos al centro de visitantes y finalmente el empleado nos deja pasar.

Nos registramos y aprovechamos para ir al baño. Pasamos brevemente a una sala con paneles informativos sobre el ecosistema del parque, compuesto por una flora y una fauna adaptadas a los 4000 metros de altitud. Hace un frío glaciar. Nos ajustamos bien la ropa para que no se cuele el frío entre las capas y nos ponemos en marcha.

El sendero rosa es circular, tiene 6 kilómetros de longitud y 200 metros de desnivel. Puede parecer poco, pero a esta altitud nosotros tardamos casi cuatro horas.

Bajamos por unas escaleras de madera hacia la laguna Toreadora y comenzamos a rodearla en sentido antihorario. El paisaje es precioso.

Comenzamos a rodear la laguna Toreadora
Parque nacional Cajas

Después de cruzar un puente tomamos el camino que se desvía hacia la derecha por el sendero rosa (hay un tercer camino que conduce al cerro de San Luis). Hay que seguir el camino con cuidado, pues es fácil perderlo; el suelo embarrado está lleno de pisadas de aspecto perenne que apuntan en todas las direcciones. Nosotros vamos guiados por GPS, por lo que avanzamos con seguridad.

Más adelante nos adentramos en un intrincado bosque de polylepis, cubiertos por musgo y líquenes, es un lugar mágico. Los polylepis sólo crecen por encima de los 3500 metros, por lo que verlos es toda una oportunidad.

Bosque de polylepis

Al salir del bosque hay una desviación que conduce a una cueva; nosotros seguimos adelante, maravillados con el paisaje salpicado por achupallas.

El paisaje de Cajas está salpicado por achupallas
Achupalla

El suelo está cubierto principalmente por barro y musgo, tan cargado de agua que a Raúl se le han calado completamente los zapatos al hundirse en un salto.

El suelo está cubierto principalmente por barro y musgo

Algo más adelante distinguimos las lagunas Unidas, dos lagunas encajadas entre montañas y unidas por un pequeño canal. Avanzamos hasta el borde y de ahí el camino continúa hasta el río que desagua la laguna.

Continuamos por el camino junto a las Lagunas Unidas

Encontramos un puente, pero siguiendo las recomendaciones que nos han dado no lo cruzamos y seguimos por la misma margen.

Encontramos un puente, pero siguiendo las recomendaciones que nos han dado no lo cruzamos y seguimos por la misma margen

A los 20 metros hallamos un camino formado por las pisadas de senderistas a lo largo de los años. Este camino no está señalizado en los mapas, pero merece la pena, pues atraviesa otro mágico bosque de polylepis. El río aparece y desaparece entre las rocas, y hay tramos del camino escurridizos y más exigentes que añaden un toque de aventura a la caminata.

De nuevo siguiendo las indicaciones que nos han dado, cruzamos el río sobre dos ramas que formas una gran X sobre las aguas. Después continuamos hacia la derecha, siguiendo el sendero rosa, y volvemos a cruzar el río por un puente.

Nos aproximamos a la laguna Totoras, llena de juncos, y a continuación encontramos la laguna Patoquinoas, en la que no tenemos la suerte de ver patos. Hacemos una parada y reponemos fuerzas con unos panes de cebolla y unos croissants con queso, mientras disfrutamos del paisaje.

Más adelante comenzamos a ascender el camino de vuelta al aparcamiento. La subida inicial es empinada, por lo que disminuimos la marcha. La excursión nos ha llevado hasta el momento dos horas y veinte minutos, pero estos últimos 1,6 km cuesta arriba nos tomarán una hora entera.

En el camino hay excrementos suponemos que de llamas, pero desgraciadamente no vemos ninguna.

Llegamos a la laguna Apicocha, donde vemos una familia de patos con varios patitos nadando junto a la orilla; nos quedamos un rato observándolos.

Patos en la laguna Apicocha

De regreso en el coche tomamos el postre (plátano y chocolate) y apuramos la botella de agua mientras se desempaña el parabrisas.

Información práctica recogida a pie de parque:
  • Lleva ropa y calzado impermeable.
  • Es obligatoria la inscripción en el centro de visitantes. La entrada es gratutita, aunque es obligatorio contratar un guía para grupos a partir de ocho personas (siempre se puede entrar en grupos separados). Nos dijeron que nos iban a presionar para que contratáramos un guía aunque fuéramos sólo dos personas, pero no nos insistieron.
  • Durante el camino, mantente hidratada/o bebiendo agua con frecuencia y no hagas sobreesfuerzos, evitando que se te dispare la frecuencia cardiaca, con descansos frecuentes.
  • Guíate con ayuda de un GPS.
  • Se puede rodear la laguna Toreadora por un sendero circular en menos de una hora.
  • Después de cruzar el río sobre las ramas que forman una X, se puede continuar hacia la izquierda en sentido contrario y enlazar con el camino azul, que pasa por otras lagunas y acaba en la carretera. Nos dijeron que cerca del final de este camino es frecuente ver llamas. Una vez en la carretera se puede parar al autobús (también hay gente que hace auto-stop, aunque nosotros pensamos que no es seguro en ninguna parte).

Mirador Turi

Conducimos en dirección a Cuenca, pero antes de regresar al alojamiento subimos al mirador Turi, al sur de la ciudad, para obtener una panorámica de la misma. Descansamos y comentamos el viaje con la mirada posada sobre la ciudad.

Cuenca desde el mirador Turi

Raúl aún tiene los pies mojados, de manera que una ducha caliente es más que bien recibida. Después de un rato de organizando el viaje, cenamos lo que nos sobró del guiso que preparamos ayer. Felices.

Información práctica recogida a pie de mirador:
  • Si vas en coche, aléjate un poco del mirador para encontrar aparcamiento libre.

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