De Joplin a El Reno
De Joplin a Blue Whale
Desayunamos bañados por el amanecer, tostadas con crema de cacahuete (nos estamos aficionando), fruta y café. Recogemos, ducha y a la carretera. Enseguida abandonamos el estado de Missouri y entramos en Kansas.
Nuestra primera parada del día es Galena, donde encontramos una gasolinera restaurada, Cars On The Route, en la que se encuentran los coches que inspiraron a los creadores de la película de animación Cars (de hecho Radiator Springs, el pueblo de la película, está inspirado en Galena).

Un poco más adelante cogemos un pequeño desvío para ver el Rainbow Bridge, un puente de hormigón pintado de blanco construido en 1923.

Enseguida salimos de Kansas (tan sólo 13 millas de la ruta 66 recorren este estado) y nos encontramos en Oklahoma.
Paramos en Miami, un pueblo con algunos atractivos para los viajeros de la ruta 66, como el Coleman Theatre, que ofrece funciones desde 1929, y el restaurante Wayland’s Ku-Ku Burger, con un llamativo letrero con luces de neón.

A la altura de Foyil cogemos un desvío al Ed Galloway’s Totem Pole Park, construido por un artista local e inspirado en el arte de los nativos americanos. Es un lugar tranquilo y agradable para descansar un rato.

Volvemos a la carretera. Paramos a echar gasolina. Raúl cede a la tentación de comprar un refresco de cola y aparece con un pequeño tanque.

La carretera continúa entre vegetación, con estanques de agua salpicados a uno y otro lado. En uno de ellos, llegando a Catoosa, se encuentra la Blue Whale, un muelle flotante con forma de ballena construído en 1974 como regalo de aniversario de boda y para los niños de la zona. Enfrente hay una zona de picnic donde Raúl se sienta a sorber su refresco.

De Blue Whale a El Reno
Llegamos a Tulsa, una ciudad de grandes dimensiones conocida por su arquitectura de estilo art-decó y atravesada por 24 millas de la ruta 66, nada menos. Uno de los puntos emblemáticos se encuentra fuera de la Buck Atom’s Cosmic Curios, donde encontramos una estatua gigante (sacada del mismo molde que el Gemini Giant) de un cowboy espacial que sostiene un cohete.

Muy cerca, en la 11th con Quaker (aunque originalmente se encontró en la 11th con Lewis), se encuentra el cartel de neón Meadow Gold, de 1934.

Callejeamos con el coche para contemplar la arquitectura, aunque lo cierto es que no es un estilo que nos llame mucho la atención.

Continuamos la ruta hasta el OK County 66, conocido como John’s Place, un santuario de la ruta 66 en el que se exponen miniaturas de atracciones que se encuentran a lo largo de la ruta y recuerdos de la época dorada de la ruta 66, como vehículos, neones, incluso parte de una sala de cine y un restaurante. El propio John nos enseña algunas de sus obras y nos da un mapa en el que se indica el recorrido de la 66, pues la carretera se ha ido reconstruyendo con el paso de los años y muchos tramos han sido desviados o abandonados.

Retrocedemos para pasar por un tramo de la 66 original, después continuamos unas millas hasta el Arcadia Round Barn, un granero redondo construido en 1898, actualmente restaurado y convertido en sala de exposiciones y tienda de regalos de la ruta 66.

A menos de una milla de Arcadia se encuentra el Pops 66, un llamativo bar con estanterías llenas de refrescos de todo el mundo. Vemos expuesto un refresco de chocolate y bacon, pero no nos atrevemos a probarlo.

En el siguiente tramo de la ruta se encuentra Oklahoma City, una extensísima ciudad que nos recibe con el tráfico espeso del final de la jornada laboral. Siguiendo las recomendaciones de John usamos una autovía, logrando salir del atasco y llegando al otro extremo, donde continúa la ruta.
Cae la tarde, y comenzamos a buscar un lugar para pasar la noche. Encontramos un camping junto a un lago muy cerca, en El Reno. Nos parece un lugar precioso.

Nos despertamos en mitad de la noche, vemos que hay policía que está hablando con gente del camping, al rato se marchan. No sabemos qué ha ocurrido, pero el resto de la noche transcurre tranquila.
Información práctica recogida a pie de ruta:
- El camping de El Reno nos costó 5 US$. A la hora que llegamos no había ningún empleado y dejamos el dinero en una caja dispuesta para ello. Es básico, pero dispone de duchas y mesas.