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Las Cárcavas (Valdepeñas de la Sierra): un capricho geológico en Guadalajara.

Publicado 13/12/2018

 

Septiembre de 2018.

Realizamos esta excursión en familia. Tras unos 50 minutos de trayecto desde Madrid, todos juntos en la furgoneta, llegamos al Pontón de la Oliva, donde aparcamos el coche. Existen dos opciones de parking: el aparcamiento del Pontón de la Oliva, que encontrareis tras atravesar Patones, o bien un kilómetro más adelante, cogiendo una pequeña carretera a la derecha y que pasa frente a la presa, el aparcamiento junto a las casas del Pontón de la Oliva (la opción que escogimos, mejor situada para realizar la excursión).

La presa del embalse del Pontón de la Oliva, en el río Lozoya, según leímos en internet (Wikipedia) se trata de una construcción del siglo XIX realizada principalmente por prisioneros de las guerras carlistas. Además, debido a problemas de filtraciones, sólo estuvo en funcionamiento unos treinta años, teniendo que construir posteriormente otras dos presas río arriba.

 

¡Comenzamos la caminata! Realizamos una ruta de 11,8 km invirtiendo un tiempo de cuatro horas y cuarenta minutos (más parada a comer).

 

 

Dejando atrás el río Lozoya, la presa a la izquierda y las casas a la derecha, comenzamos a subir por una carretera en mal estado. En el primer tramo pasamos junto a grandes paredes donde se puede practicar escalada. En la primera curva que gira a la izquierda, cogemos un camino de tierra que discurre entre olivos. Unos metros más adelante el camino se bifurca, y tomamos el camino de la derecha, que conduce a las Cárcavas tras bajar hasta el cauce seco de un arroyo y ascender por una empinada ladera. Este tramo presenta una fuerte pendiente y es el más extenuante, especialmente en días calurosos y soleados (como el nuestro, pues elegimos un día de finales de septiembre en el que alcanzamos los 30ºC), ya que la vegetación la conforman principalmente matorrales, que no proporcionan sombra para cobijarse.

 

 

Ascendemos entre rocas, parando de cuando en cuando para contemplar el paisaje, cada vez con más panorámica, hasta llegar a un punto en el que se suaviza el terreno y se atisban las formaciones rojizas con aroma a Capadocia.

 

 

El camino rodea desde la altura las Cárcavas, pudiendo visualizarlas desde distintos ángulos. Pasamos un rato contemplando estas curiosas formaciones de tierra roja: se trata de un terreno arcilloso, muy vulnerable a la erosión, que contiene una combinación de materiales duros y blandos, lo cual ha dado lugar a la formación de torreones, en cuyos vértices se encuentra el material duro que no ha sido arrastrado por el curso de agua de lluvia; a estos torreones se les conoce como chimeneas de hadas (turismo.patones.net).

 

 

 

Tras recorrer un semicírculo cogemos un camino que sale a la izquierda y continuamos más adelante por una pista junto a un pinar. Aprovechamos la sombra de los árboles para hacer un descanso y disfrutar de un menú compuesto por jamón serrano, tomate y empanadas variadas, entre otras delicias. Después proseguimos nuestro camino, la pista se bifurca y continuamos por la derecha, bajando hasta una carretera muy desgastada. En este punto se encuentra el acueducto del Partenón (canal del Jarama).

 

 

El camino asciende en sinuosas curvas hasta un cambio de rasante, encontrando un estrecho sendero a la izquierda que desciende hacia Alpedrete. Encontramos antiguas bodegas empotradas en la ladera (la mayoría con aspecto abandonado) en los últimos metros antes de entrar en Alpedrete, donde aprovechamos para reponer las cantimploras en una fuente.

 

 

Salimos del pueblo (se puede tomar de referencia la parroquia de la Inmaculada Concepción), y tomamos un camino ganadero que desciende tranquilamente por el valle (otra opción es tomar el sendero marcado con GR blanco y rojo que sale a la derecha de la iglesia, ambos caminos se unen más adelante). Posteriormente se debe continuar por un camino que sale a la izquierda; no está bien señalizado, por lo que hay que estar atent@s. En caso de pasarlo, se llega a un puente y habrá que retroceder para volver a buscarlo. El camino discurre por la ladera del valle, y permite disfrutar de la fauna de la zona (vimos buitres y los restos de un corzo).

 

 

Más adelante el camino asciende hasta llegar a una carretera, la cruzamos para continuar por un camino de tierra que discurre por un valle. En este tramo podremos visualizar las Cárcavas a lo lejos, y llegaremos a la primera bifurcación de la ruta: hemos cerrado el círculo. Finalizamos la marcha por el camino ya conocido entre olivos y de vuelta hasta el parking junto a las casas del Pontón de la Oliva.